Sine Mora


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La victoria es cuestión de tiempo

Cada vez somos más exigentes con los videojuegos, queremos que tengan un argumento complejo y bien desarrollado, una narrativa adecuada y atractiva, opciones y caminos alternativos que nos ofrezcan un sin fin de posibilidades, mecánicas jugables diferentes e innovadoras…

Todo eso está muy bien, pero a veces uno echa de menos aquellos tiempos en los que nos aferrabamos al Joystick de la recreativa o al pad de la SNES o Megadrive para, simplemente, echar unas partidas rápidas, sin complicaciones. Me refiero a experiencias que nos ofrecían esos Shoot’m Up de dificultad endiablada y desarrollo frenético, que llevaban al límite nuestra habilidad como jugón y nuestros reflejos para poder eliminar a nuestros enemigos mientras intentábamos esquivar una miríada de disparos que pretendían derribarnos. Si te vienen a la mente nombres como Salamander, R-Type, Steel Empire, Blazing Lasers o UN Squadron, aciertas de pleno.

Han pasado ya unos cuantos años desde que ese género, muy minoritario hoy en día, brillara con luz propia, pero aún así tenemos varios exponentes (Ikaruga, Arcana Hearts, Darius Burst Chronicle Saviors) que nos recuerdan que la fórmula sigue estando igual de vigente.

Sine Mora es una joya, para muchos aún desconocida, resultado de la alianza entre Grasshopper Manufacture (compañía del genio Goichi Suda -Suda51 para los amigos-, que nos ha brindado producciones tan originales como No More Heroes, Shadows of the Damned, Flower Sun & Rain o Killer is Dead) y los húngaros de Digital Reality, que viene a recordarnos que aún hay sitio para este género.

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Como decía Sine Mora evoca sin tapujos aquella gloriosa época de los salones arcade, y lo hace rescatando ese espíritu clásico de los juegos “ShmUp” de scroll horizontal 2D, manteniendo las bases jugables del género, a la vez que añade algunas mecánicas innovadoras que le sientan realmente bien.

El juego se aleja de la clásica muerte por impacto, en Sine Mora todo es cuestión de tiempo: el Gimmick que define al título de Grashopper es el límite de tiempo que tenemos para superar cada fase. Por cada enemigo destruido obtendremos un poco de tiempo que se sumará a la omnipresente cuenta atrás que preside la parte superior de la pantalla, mientras que recibir un impacto implica que disminuya el tiempo que tenemos para superar la zona. Esta lucha contra el crono es el pilar sobre el que se sustenta la jugabilidad de Sine Mora.

Así pues eliminar enemigos para conseguir sumar algunos segundos a la cuenta atrás, es tan importante como esquivar los ataques que intentan arañar algo del, ya de por sí escaso, tiempo del que disponemos, ya que si únicamente nos concentramos en evitar a los enemigos no dispondremos de tiempo suficiente para superar la zona lo que implica la muerte instantánea. Además, nuestra nave está equipada con un dispositivo de distorsión temporal.

Como buen Shoot’em Up no faltan los imprescindibles Power Ups que sueltan nuestros enemigos al abatirlos que nos sirven para potenciar nuestra arma principal o la secundaria (distinta en cada nave), añadir más tiempo o incrementar la energía de un dispositivo de distorsión temporal con el que está equipada nuestra nave, que nos permite ralentizar el tiempo (activando una suerte de “Tiempo Bala”) para tener cierta ventaja en los momentos de más apuro.

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En cuanto al argumento, llama poderosamente la atención el esfuerzo por incluir un guión elaborado y maduro, con una narrativa trabajada, interesante y bien desarrollada. Sine Mora nos introduce en los últimos días de la guerra entre los Enkie y el Imperio. La victoria del Imperio, tras usar un arma de destrucción masiva sobre la capital Enkie, es incuestionable pero aún hay dos facciones que se niegan a rendirse: los rebeldes Enkie supervivientes, y algunos disidentes dentro de las propias filas del Imperio, motivados por una venganza personal. A pesar de que la historia es, en cierto modo, bastante típica, lo realmente impactante es como se desarrolla y cómo la viven los diferentes protagonistas. Sorprende que traten temas como abusos, suicidios, la desesperación y pérdida de esperanza, el resultado de ciertas decisiones e incluso la inutilidad de ciertos actos de bondad. En Sine Mora los buenos han perdido, los héroes mueren inútilmente cuando intentan defender a los débiles, y las motivaciones de los personajes son todo menos positivas: sed de venganza, odio o simple locura. Sin palabras.

En el aspecto técnico Sine Mora presenta un poderío técnico impresionante, desplegando en pantalla un apartado gráfico muy por encima de la media para un juego de corte Indie, apoyado por un excepcional diseño artístico. La guinda del pastel la ponen los soberbios y gigantescos enemigos de final de fase, cuyos diseños han sido obra del maestro Mahiro Maeda (Porco Rosso, Evangelion). Por si esto fuera poco, la Banda Sonora corre bajo la batuta del mismísimo Akira Yamaoka (Silent Hill), así que ya os podéis hacer una idea de su calidad.

En resumen, si te gusta el género Sine Mora es un imprescindible para tí, es un juego de la vieja escuela hecho con herramientas vanguardistas que rescata el espíritu clásico del género añadiéndole esas exigencias con las que abría esta reseña. Repasemos: argumento complejo y bien desarrollado (hecho), una narrativa adecuada y atractiva (hecho), opciones y caminos alternativos que nos ofrezcan un sin fin de posibilidades (hecho) , mecánicas jugables diferentes e innovadoras (hecho)… No está mal ¿verdad?.

@FearlessComb780

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2 comentarios en “Sine Mora

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