Year Walk

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Obra de un pequeño equipo sueco llamado Simogo, Year Walk es todo un rara avis. Sólo se me ocurre describirlo como un trasunto de aventura gráfica en primera persona que mezcla mecánicas point and click, un scroll de avance muy horizontal y toques de Walking Simulator, y que hace un uso (genial, por cierto) del WiiU Gamepad como pocas veces se ha visto.443d066a1d4a9a39381f552f4ef41ebc

Su historia, que te sumerge de lleno en la faceta más desconocida de la mitología escandinava, llena de rituales macabros, símbolos extraños, criaturas sobrenaturales y situaciones perturbadoras; y su estética audiovisual minimalista, redondean el que es uno de los mejores y más desconocidos juegos que podéis disfrutar en una WiiU.

Simogo sustenta la propuesta de su obra sobre tres pilares: su historia, que dibuja el marco de acción y dirige la narrativa; su estética y apartado sonoro de la que pende totalmente la ambientación y su capacidad de inmersión; y las mecánicas jugables con el gamepad sin las que, por el diseño del juego, la experiencia no sería la misma ni de lejos.

Year Walk cuenta la escalofriante experiencia de Daniel Svensson que, enamorado de una mujer llamada Stina la cual lo rechaza, decide emprender el Årsgång o Viaje Temporal (el Year Walk que da nombre al juego), un ritual tremendamente peligroso. Según la superstición emprender un Viaje Temporal proporcionará al que lo realiza visiones sobre su futuro, pero son muchos los que  mueren o desaparecen durante intento al ser atacadas por peligrosas criaturas o, lo que es peor, regresan trastornados tras conocer su destino. De esta manera, el juego nos ofrece, sobre un marco cultural real, un conjunto de elementos surrealistas y terroríficos propios de la mitología, la imaginería popular y las leyendas escandinavas. El resultado es una historia que se desarrolla envuelta en un halo de misterio y fantasía de la que es muy fácil quedar prendado.

Para representar tan peculiar trasfondo se ha recurrido a un estilo visual igualmente peculiar. El diseño artístico, tanto visual como auditivo, presenta un acabado minimalista pero muy cuidado en el que la forma se sobrepone al detalle.

El apartado gráfico se asemeja a lo que podría ser una representación de títeres de papel pintados a mano, pero con una estética oscura y terrorífica; y la banda sonora, muy ambiental, salpicada por sonidos inquietantes y acordes llenos de tensiones, se vincula a esa representación visual macabra dando forma a un conjunto con un fuerte carácter sobrenatural.

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Pero la decisión de usar este estilo gráfico tan único no proviene sólo de la parte argumental del juego, también tiene un fuerte impacto en el diseño. Year Walk se desarrolla en unos escenarios planos en diferentes capas de profundidad, interconectadas por zonas de paso, de tal forma que cada en cada localización podremos movernos a izquierda y derecha, e interactuar con elementos y personajes que nos vayamos encontrando, pero también ciertos puntos que nos permiten acceder a otras zonas. De esta forma, aunque el desarrollo del juego es totalmente plano, genera una sensación de avance. Es una manera clara y esquemática de conectar estancias que funciona realmente bien, y hacía muchísimos años que no veía algo así en un juego (el último que puedo recordar que usaba este sistema es el vetusto Stifflip & Co.).

Y con la historia y el entorno sobre la mesa, y un apartado artístico acorde, llegamos al que es sin temor a equivocarme el mejor aspecto del juego: las mecánicas jugables. Aquí donde el juego muestra su mejor cara.

Aunque por todo lo que he dicho ya podéis imaginaros que Year Walk es una aventura tremendamente inmersiva, el hecho de integrar un cuaderno en el que poder tomar anotaciones y dibujar lo que nos plazca sin tener que pausar la partida, le sienta de maravilla. Además en la segunda pantalla también tenemos acceso a una enciclopedia sobre mitos escandinavos con los que nos vamos encontrando durante el juego.

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Ambos elementos, junto al mapa, al que también tenemos acceso en la pantalla del pad, no sólo son muy útiles para meternos de lleno en la historia, si no que además se integran jugablemente en la aventura rompiendo la cuarta pared, traspasando la pantalla del televisor y llevando la solución al puzzle directamente a nuestras manos de forma interactiva. Puede que esto que esté diciendo parezca no tener demasiado sentido, pues cuando jugamos a videojuegos resolvemos todos los puzzles interactuando con el pad, pero creedme cuando os digo que Year Walk acorta la relación jugador-gamepad-juego; en cuanto lo juguéis sabréis perfectamente a qué me refiero.

Year Walk es un juego diferente, reflexivo y pausado, perturbador mientras lo juegas, pero que consigue atraparte por lo especial de su propuesta a todos los niveles. Hay mucha documentación por leer, objetos para los que encontrar significado y puzzles que resolver, y para hacer todo usaremos el gamepad y su pantalla. Dadle una oportunidad y descubriréis uno de los juegos más incomprendidos e injustamente ignorados del catálogo de WiiU.

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